El Mar Rojo sudanés constituye, sin ninguna duda, una de las zonas de buceo más vírgenes e inexploradas del planeta con la presencia de unos arrecifes espléndidamente conservados. Algunas de las razones que contribuyen a ello son el poco fomento que ha habido por parte de las autoridades sudanesas hacia la industria del buceo y, sobre todo, el ser un destino al que sólo se puede acceder a través de los pocos barcos de crucero que allí operan en unos meses determinados del año.

 

Esto garantiza un buceo prácticamente en solitario en todas las inmersiones. Pero, además, sumergirse en las aguas de Sudán es hacerlo en un lugar envuelto de fascinantes leyendas submarinas escritas por los grandes pioneros del buceo, lo cual aumenta, si cabe, el atractivo por explorar los fondos de sus arrecifes.

No te pierdas la segunda parte de este artículo de Sudán que, en esta ocasión, nos llevará hasta el archipiélago meridional de Suakin y a sumergirnos en otra de las grandes joyas de este increíble destino: el pecio del Umbria, en el arrecife de Wingate.

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